21 de enero de 2012

Otro revés para la industria de transgénicos

  





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El tema de los transgénicos siempre es controversial, por un lado estan sus defensores y por el otro  sus detractores. Después de todo es un negocio con muchas aristas que hasta la fecha no se aclarara, para algunos. Lo cierto es que el consumidor es el único que tiene la última palabra, es este el que en definitiva acepta su consumo o lo desaprueba.  Lo importante y necesario es que se cuente con información confiable, de esta manera se lograría obtener conciencia y un libre albedrio que permita decidir a la hora de consumir. En la actualidad pocos países cuentan con poblaciones consientes al tomar su decisión, como también hay bastas aéreas sociales que desconocen de que se trata o en todo caso mantienen una inopia informativa que les da igual una u otra cosa.
Al parecer Europa no acepta los transgénicos, el poblador mantiene un rechazo bien marcado hacia este tipo de productos. Veamos de qué se trata.
La multinacional BASF, traslado hacia EEUU y a América del Sur sus investigaciones sobre transgénicos, teniendo en cuenta que BAYER sigue manteniendo sus instalaciones en ese continente. El argumento lo sustenta Julia Meder, representante de BASF, cuando afirma que la demanda descendió, por lo cual cerraron sus tres laboratorios genéticos, redujeron la planilla de sus trabajadores y trasladaron su sede central de biotecnología de Limburgerhof (Renania) a Raleigh (EEUU-Carolina del Norte).
En el año 2004, la compañía suiza SYNGENTA, hizo lo mismo, y en esta situación Carel du Marchie Sarvaas, director de biotecnología de EUROPA BIO dijo “Hablamos de puestos de trabajo para doctorados, bien remunerados, y las empresas europeas se las llevan a EEUU. Esta típica cosa debería hacer reflexionar a la gente”.
Las dificultades que enfrenta la industria transgénica  es consecuencia del rechazo del consumidor; con 16 encuestas se constato un incremento en el rechazo a los transgénicos, del 57 % en el 2005 al 61 %; el apoyo bajo del 27 % al 23 % (en 1996 en España fue de 66 % al 35 %). Esto es debido a que los europeos consideran que los transgénicos no ofrecen beneficios  y son inseguros. Solamente España, La Rep. Checa, Portugal, Rumania, Polonia y Eslovaquia cultivan transgénicos. En Europa existen 100,000 Ha con transgénicos, pero en el mundo 134 millones de hectáreas.
En Francia, Alemania, Hungría, Grecia, Austria, Luxemburgo y Bulgaria, han prohibido el maíz producido en España. Austria vota en contra de la opinión de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. El director de biotecnología de Monsanto para España, Carlos Vicente, dice que el patrón de Europa no afecta el desarrollo mundial e indica que países como Canadá, EEUU, Brasil, Argentina, China o India, siguen trabajando en el desarrollo de la biotecnología agrícola. En Perú fue suspendida por 10 años la implementación  de la biotecnología.
Sin embargo en el 2010, BASF obtuvo licencia para una papa transgénica que contenía mayor cantidad de almidón que la papa normal. La respuesta fue una protesta generalizada en Alemania. BASF no comercializa directamente productos agrícolas, pero lo hace colaborando con MONSANTO o BAYER.
Resumiendo, los ecologistas  con la ayuda de los consumidores festejaron la decisión de BASF.  El profesor de Investigación del CSIC, Pere Puigdomenech, opina que el caso BASF se puede ver como una victoria ecologista o como una perdida para Europa, pero que la biotecnología no se frenara.


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