12 de julio de 2017

El destino de la Amazonia


Oscar Muñiz C.



El presidente de Brasil,  Michel Miguel Elías Temer Lulia, firmó un decreto el cual deberá ser ratificado por el congreso, en el cual autoriza la transformación de 305,000 ha (3,050 km2) de la Floresta Nacional de Jamanxim (Para) en una Área de Protección Ambiental (APA).

Debe tenerse en cuenta que según la calificación de tierras del Brasil, floresta nacional es una alta categoría de preservación y por lo tanto su ocupación está prohibida.

Para entender la clasificación de tierras brasileña, el nivel de importancia de las tierras APA en Brasil es de un grado menor debido a que permite su explotación en las extensiones de forma comercial. Por lo tanto, la disposición a la que hacemos referencia permite la legalización de actividades productivas a aquellos que en la actualidad explotan ilegalmente esta región de la amazonia brasileña.

Esta disposición política no queda ahí. A las 305,000 ha antes señaladas los congresistas brasileños (diputados y senadores) le aumentaron 295,000 ha, además de reducir  10,000 ha al Parque Nacional de Sao Joaquín (Santa Catarina).

Al respecto, el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia calculo que la deforestación seria de 280,000 ha, causando una emisión de carbono de 140 millones de toneladas  en los próximos 14 años. Téngase en cuenta que en el año 2016 la deforestación en la Amazonia brasileña avanzo 30 %.

Frente a esta monstruosidad ambiental Temer dijo “Nada nos destruirá ni a mí ni a nuestros ministros”. Una publicación (NYT) sostuvo “Para sostener un gobierno que carece de solvencia y que quizás no dure mucho (En estos días se evalúa la permanencia de Temer como presidente del Brasil. Agregado nuestro), ha puesto en riesgo la supervivencia de la floresta y, como resultado, la de todos nosotros. La solución inmediata seria la caída de todo este gobierno, sin legitimidad popular ni condiciones éticas para seguir. Pero mientras siga ahí, la comunidad internacional debe poner presión directa sobre él para que no se siga debilitando la protección de la Amazonia”.


Para el Perú la experiencia brasileña debe alertarlo. No en vano el desdén político de todo presidente ha sido el estandarte de batalla, tan eso es así que toda la Amazonia peruana se encuentra olvidada. Ahí está como ejemplo el resentimiento del pueblo de Loreto y Ucayali.


Hace 25 años el gobierno fujimontesinista (1990-2000) en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo 1992, certifico ese desdén y el prurito de estafar la buena voluntad  del pueblo peruano. 

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